CASARSE POR AMOR

CASARSE POR AMOR

(régimen económico matrimonial)

Actualmente rige para la Comunidad de Madrid , como régimen legal supletorio , el de gananciales del Código Civil. Y digo supletorio, porque el régimen por el que los consortes, unidos en matrimonio, o aquellos que tengan previsto celebrarlo en el plazo máximo de un año; quieren regular las relaciones económicas derivadas de su unión, es el que libremente pacten. Siempre que se otorgue la correspondiente escritura pública , y se ajuste a uno de los tres que se regulan en el Código, es decir , el de separación de bienes, el de participación en ganancias, ( que funciona como uno de separación , pero se liquida como de gananciales. ) , o el supletorio general de gananciales.

Es cierto que el hecho de otorgar capítulos matrimoniales, sobre todo prenupciales, no ha tenido muy buena prensa, en los territorios de Derecho Común. Igual que hacer testamento, con una salud de hierro,…

Tradicionalmente se ha considerado como una señal de desconfianza, entre los futuros cónyuges, ( o entre sus respectivas familias, sobre todo cuando se daba una cierta asimetría entre las posiciones económicas entre una y otra. ) , totalmente incompatible con  la ilusión de quienes van a compartir ( en principio ,.. ) toda una vida.

Nada más lejos de la realidad práctica. Nos movemos en dos planos distintos esencialmente. Por un lado el vínculo matrimonial genera  entre los cónyuges, un catálogo de derechos y deberes, entre sí, y con las personas dependientes a su cargo, sean hijos o ascendientes, que es común e independiente del régimen que hayan pactado para regir las relaciones económico-patrimoniales de su unión. Por el otro , el matrimonio , que funciona, en el aspecto económico, como un contrato de larga duración, integra , por lo general a dos perceptores de rentas , con sus patrimonios previos o sobrevenidos ( por herencia, por ejemplo,) , con la posibilidad de ejercer actividades comerciales, profesionales o empresariales, con sus riesgos inherentes; y con un conjunto de transacciones de contenido económico. ( compras , ventas , créditos,.. etc,.. ) .

El régimen de gananciales, el usual, por supletorio en los territorios de Derecho Común, provoca en muchas ocasiones, una cierta inseguridad en torno al carácter ganancial, o privativo de determinados bienes, incluso en la propia duda acerca del régimen vigente en un matrimonio celebrado entre dos personas de diferente vecindad civil. Pues la vigencia de uno u otro régimen depende de la fecha de matrimonio, de la duración de la residencia en determinados territorios de uno u otro cónyuge, del lugar de celebración del matrimonio, de la nacionalidad de los contrayentes, de su estatuto personal,.. etc.

Por ello el régimen de separación de bienes funciona con indudable ventaja, sobre el de gananciales, en punto a claridad en su funcionamiento y liquidación, y sobre todo en autonomía de los cónyuges , en sus relaciones económicas entre sí y con terceros.

La generalización del otorgamiento de Capitulaciones matrimoniales, o sin ir más lejos , la necesidad  de optar en el momento de contraer matrimonio por el régimen económico matrimonial que los contrayentes prefieran, decantaría con toda seguridad por la universalización de un régimen de separación de bienes.

Todas estas consideraciones previas, no son más que prolegómenos , para un consejo a los posibles lectores de estas líneas. Si  se casan por amor , piensen con la cabeza a la hora de elegir el régimen económico matrimonial.

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