EL DERECHO A DECIDIR  DE SOPHIE

EL DERECHO A DECIDIR  DE SOPHIE.

 

En 1.982 Alan Pakula firma una notable película de tintes dramáticos , (“ La decisión de Sophie”), protagonizada por una memorable  Meryl Streep.  No quisiera reventar el drama que esconde la atormentada madre, para quien no haya visto la película; pero resulta pertinente para comprender el sentido de estas líneas. En definitiva, la terrible decisión que tuvo que afrontar Sophie en un campo de concentración nazi, la persigue de forma implacable en una vida posterior, al holocausto y finalizada la Guerra.

Sophie , cristiana polaca, es detenida por los nazis , e internada en un campo de concentración, acusada de contrabando de comida. Es capturada junto a sus dos hijos pequeños, Jan de nueve años y Eva  de siete. En el campo de concentración intenta sobrevivir, incluso intentándose granjear la simpatía del jefe del campo. Pero un personaje siniestro la persigue. Un doctor , de firmes convicciones nazis , trama una maniobra para destruir física y psicológicamente , a una madre angustiada por sobrevivir. Es el encargado de la selección “ genética”. Es quién decide quien vive y quién muere. Quién es útil al III Reich, y quién pasará a las cámaras de gas.

Este doctor, trama una siniestra , pérfida y diabólica alternativa , para que sea la propia Sophie , la que decida , en un ejercicio libre y autodeterminado de su voluntad. Plantea el Doctor , la siguiente decisión , a la madre angustiada por su propia supervivencia y la de sus hijos. Ofrece el doctor a Sophie , la oportunidad de salvar a uno de sus hijos. El elegido , sería internado en el campo de trabajo, y el otro, pasaría directamente a las cámaras de gas. Sería la propia Sophie la que decidiría sobre la vida de sus propios hijos. Puede imaginarse el lector el drama, y la angustia que le embargan. Cualquier petición de clemencia es desestimada. Es Sophie , y solo ella , la que tomará la decisión de salvar, o condenar a cada uno de sus hijos.

No voy a desvelar la decisión final, pero insisto en un aspecto que quizás ha pasado desapercibido. Uno de los elementos determinantes del perverso dilema planteado por el malvado doctor nazi  , es trasladar a la angustiada madre la necesidad de optar por salvar, y condenar a sus propios hijos. El paradigma  del nazi, es que no pueden sobrevivir sus dos hijos, no hay espacio en el campo, uno puede vivir , y el otro debe morir. Y es Sophie la que debe decidir.

Un drama que la acompañará y la atormentará de por vida, incluso mucho mayor que si hubieran gaseado a los dos hijos pequeños. Cualquier decisión que adopte,  conducirá inevitablemente al sacrificio de uno de sus hijos. Cualquier decisión que adopte , tendrá consecuencias perversas  y , será un martirio permanente que la perseguirá hasta su muerte.

Algunos pensarán que Sophie debería de estar contenta , y no tan amargada , ya que al menos había ejercido el derecho a decidir.

Pero esto deberíamos dejarlo para otra reflexión.

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